Buenos Aires - Argentina
Marzo de 2026
¿Reparar o castigar?
En las últimas décadas se observa un cambio claro en la forma en que se habla del delito y del castigo. Cada vez es más frecuente que se invoquen los sentimientos de las víctimas o el miedo de la sociedad para justificar leyes más duras o penas más severas (Garland 2005). En ese contexto, la figura de la víctima adquiere un nuevo peso en el discurso público. Ya no se habla solo de la víctima directa, ingresa en el concepto su familia como víctimas potenciales e, incluso, la propia sociedad como una víctima abstracta que sufre también sus consecuencias.
Durante mucho tiempo, demasiado, la víctima quedó relegada a un segundo plano, como un objeto de derecho, formando parte de la prueba del delito. Hoy ese lugar ha cambiado, no todo lo que hubiéramos deseado, pero dejó de ser un objeto del proceso penal para ser sujeto y parte del mismo con una participación activa y directa, no solo contemplativa.
En ese proceso es que se inserta la justicia restaurativa como un soporte legal que busca la reparación del daño causado respetando el rol de todas las personas involucradas en el evento que lo provocó.
Algo que pareciera tan obvio costó mucho tiempo en concretarse y para ello fue necesario cambiar el enfoque que tenía la justicia tradicional. Esa que respondía preguntas como ¿Qué ley se violó?; ¿Quién lo hizo?; o, ¿Qué castigo merece? Para replantearse el problema con otras interrogantes: ¿Quién fue dañado?; ¿Es posible reparar el daño?; ¿Quién debe hacerse responsable de su reparación?
Ese es el punto focal de un sistema que en lugar de concentrarse en el castigo pone el acento en el daño y cómo repararlo o compensarlo, si esto es posible. Para ello es necesario que se den ciertos elementos claves como ser un encuentro entre las personas involucradas; que se intente reparar el daño causado; que, tanto la víctima como el infractor, puedan reintegrarse a la comunidad en base a un proceso voluntario y participativo.
Este instrumento no se termina con la mera reparación del daño sino que contribuye a la prevención de futuros delitos, porque cuando el agresor asume su responsabilidad es muy factible que asuma el compromiso de no repetir la conducta dañosa.
La justicia restaurativa hace parte de un necesario cambio cultural ya no solo legal, porque hay que concientizar a una sociedad que asocia la justicia con el castigo, y donde el miedo y la demanda de mayor seguridad la condicionan a pedir penas más severas.
La justicia restaurativa propone mirar el conflicto desde otra perspectiva, no como algo que hay que castigar sino como algo que se puede reparar. Implica cambiar el concepto mismo de justicia que no siempre pasa por infligir sufrimiento sino por reconstruir vínculos y encontrar formas de reparación del daño causado.
Restaurando vínculos: ni odio ni venganza.
Reflexión, perdón y justicia
Con esas consignas titulé mi exposición con la que participé como invitada en el II Congreso Argentino de Justicia y Prácticas Restaurativas que se realizó en la Universidad de Buenos Aires (UBA) Facultad de Derecho, los días 16, 17 y 18 de marzo del corriente año.
Titulé así porque sin dudas que al principio de mi triste ingreso a esta problemática (muerte de mi hijo víctima de una rapiña), sentí impotencia y mucho dolor. Tanto, que mi primera reacción fue escribir en un pizarrón (puesto al frente del negocio familiar) que ese día no habría ofertas sino tristeza porque unos asesinos se habían robado la vida de mi hijo.
Reflexión - Pero una no puede vivir con el dolor de forma permanente y la reflexión llega en algún momento. Tenía que pensar en cómo canalizar tanto dolor, teniendo en claro que no quería ni odio ni rencor, porque eso tampoco hubiera querido mi hijo Alejandro. Ese tiempo de pensar me permitió transformar todo ese sufrimiento en algo bueno no solo para mi familia, y para otras familias que sufrieron la misma pérdida que sufrimos nosotros, sino -también- para quienes cometieron el delito que nos conectó de forma tan desgraciada. Victimarios que transforman en víctimas a sus propias familias que también sufren las consecuencias de sus actos. Es decir, busqué un camino alternativo al odio o la venganza, que poco o nada me ayudarían a transitar el duelo, y en cambio intenté transitar un proceso de restauración personal que involucrara a la otra parte de forma positiva para todos.
Perdón - para poder sanar en el dolor hay que sacar todo lo malo y poder mirar hacia adelante. No se trata de olvidar, ni negar lo que pasó, porque nada nos devolverá a Alejandro, pero quitarnos el peso del odio o la venganza nos permite limpiar el camino para ver con claridad otras alternativas que nos permitan cicatrizar la herida.
Justicia - porque perdonar no significa que apruebe la impunidad, por el contrario, se puede perdonar sin renunciar a la justicia. Porque la justicia no implica odio ni venganza, sino cumplir con la ley que nos dimos para regular nuestra vida en sociedad.
Con esa particular y personalísima circunstancia iniciamos nuestro proceso restaurativo, nada fácil por supuesto, e inexplicable para muchas personas. Algunas que me dijeron que yo "era una piedra rara en este mundo.."
Desde la fundación de ASFAVIDE (Asociación de Familiares Víctimas de la Delincuencia), pasando por nuestras charlas a personas privadas de libertad en los centros penitenciarios de nuestro país; junto con la preocupación por las condiciones de reclusión en un sistema nacional que padece las consecuencias de un hacinamiento crítico que hay que revertir, estoy comprometida en trabajar para cambiar una realidad que no puede seguir deprimiéndose.
Es un trabajo a varios frentes pero con un objetivo común y principal de mejorar la convivencia y bajar los niveles de violencia que sufre nuestra sociedad.
La justicia restaurativa es un instrumento que va a contribuir a cerrar heridas y enfocar las consecuencias del delito desde una perspectiva diferente que merece tener su oportunidad.
Las experiencias compartidas en ocasión del reciente congreso en Buenos Aires son la prueba misma de un instrumento útil que acumula experiencias exitosas en la región.
Justicia Terapéutica
La Justicia Terapéutica tendrá su jornada de presentación del proyecto de ley con un panel internacional que expondrá en la antesala de la Cámara de Representantes el próximo 9 de abril. Junto con la Restaurativa forman parte de una nueva manera de enfocar al delito, en este caso como un problema de salud pública y no solo desde su aspecto penal.
Una manera de mirar al delito poniendo el foco en la patología o adicción de quien lo comete y las medidas terapéuticas que permitan su recuperación. Algo que la pena o sanción no contempla ni atiende con la mera privación de la libertad.
Aspectos que merecen todo nuestro esfuerzo para empezar a cambiar una realidad que nos interpela de forma urgente a considerar métodos alternativos a la prisión para bajar los niveles de reincidencia y mejorar la salud de quienes sufren una adicción que los condiciona a cometer delitos.
Bienvenida esta y futuras instancias pensadas en dar una respuesta efectiva a problemas tan sensibles para nuestra sociedad.
Graciela Barrera




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