Hoy participé en Activa: Adolescencias, Comunidad y Territorio, una iniciativa que me llenó de esperanza. 300 jóvenes de entre 14 y 17 años del área metropolitana se reunieron estos días para algo poderoso: identificar los problemas que los afectan y construir colectivamente propuestas para resolverlos.
No vinieron a escuchar. Vinieron a hablar, a pensar juntos, a transformar.
¿Quién dijo que no hay futuro?
Al llegar nos encontramos con un ambiente de trabajo conformado por grupos de chicos y chicas que se distribuían prolijamente en el entorno del mayor parque público cerrado del país. El viejo Mercado Modelo, mostraba su polifuncionalidad albergando a casi trescientos jóvenes de la zona metropolitana del país para ser parte del programa ACTIVA del MIDES y construir propuestas que puedan ser aplicadas como políticas públicas que den solución a los problemas que les afectan.
Todos los participantes tienen alguna vinculación con programas del MIDES, ANEP, INAU, INISA y fueron convocados para generar propuestas a partir de la dinámica de talleres donde ellos proponían los temas de preocupación junto con posibles soluciones a los mismos.
La directora del INJU nos aportó información sobre la dinámica dispuesta el primer día donde los jóvenes identificaron distintas problemáticas y concluyeron que la principal era la violencia. En el segundo día se concentraron en encontrar las causas de esa problemática y la idea de estas jornadas es terminar con la elaboración de un proyecto en el que puedan vincular el rol del Estado y la comunidad para poder presentarlo a las diferentes autoridades.
Particularmente, participamos del segundo día, donde nos impresionó el nivel de los chicos en la presentación del problema y la calidad de la información que manejan para intentar encontrar alguna salida colectiva al mismo. Precisamente ese punto fue el que más nos impactó porque todos con los que interactuamos dejaron expresa constancia de la necesidad de una salida conjunta como la mejor forma de encarar un problema que afecta a todos.
La violencia tuvo episodios tristes en otras partes del mundo que no escapan al interés de los chicos que son conscientes que no hay que bajar la guardia ni pensar que nunca nos pueda ocurrir. El caso de las recientes amenazas de tiroteos en los centros educativos estuvo flotando en cada grupo donde lejos de relativizar el hecho le dieron la importancia que el mismo merecía destacando el uso de las redes sociales y la necesidad de encontrar una salida colectiva a un problema que también es colectivo.
Encontramos chicos con un grado de interés en temas hartos sensibles que nos deberían hacer reflexionar en cuanto a escucharlos más y no subestimarlos, porque hacerlo implicaría un acto de suma irresponsabilidad. Ellos - mejor que nadie - conocen los problemas que los afectan y ellos quieren ser parte de la solución a los mismos. Por eso escucharlos debería ser la primer medida siempre.
La visita me permitió compartirles mi experiencia parlamentaria, explicarles el rol que cumple un legislador, y revivió la idea de invitarlos a ser protagonistas por un día de la labor parlamentaria, como se hizo durante el primer gobierno de Tabaré Vázquez, en la experiencia del Parlamento Juvenil que lideró el diputado Roque Arregui en el año 2009, cuando asumió la presidencia de la cámara de Representantes.
Porque sin dudas tienen algo para decirnos, como me lo demostraron en esta oportunidad en que fui con la idea de escucharlos para conocer sus problemas y ponerme a su disposición desde el lugar que me toca estar hoy.
La actividad culminará con la síntesis de los intercambios que permita construir un proyecto que pueda ser implementado como política pública. Elementos que serán entregados al presidente Yamandú Orsi que acudirá al cierre de la actividad.
Esto es lo que pasa cuando el Estado abre espacios reales de participación juvenil.
Los jóvenes piden la palabra, es momento de escucharlos.
Graciela



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