lunes, 27 de abril de 2026

Pasos cortos pero bien dirigidos…

“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”
                            J.M.Serrat 

Uno de los varios murales del complejo 
La gestión penitenciaria es un gran desafío para esta administración que hereda un hacinamiento crítico que hace difícil cualquier emprendimiento para mejorarlo. Y la razón no es otra que el flujo constante de ingresos al sistema que hace cuesta arriba cualquier intento. En este contexto es necesario mucho empeño, pero también ingenio para administrar el pulso de un centro de reclusión con los pocos recursos con los que se dispone. En tal sentido, no podemos dejar de reconocer la muy buena gestión que viene realizando la dirección del Complejo de Unidades Nº 4 del INR (ex ComCar), al mando del Crio. Alejandro Chaves junto a un gran equipo que le acompaña de policías y operadores penitenciarios, que han entendido la importancia de generar oportunidades que permitan a los internos ser parte de la solución.

37 semanas

 Senadora Bettiana Díaz, Crio. Alejandro Chaves, diputado Amín Niffouri y directora del INR, Ana Juanche

La comisión bicameral de Seguimiento Carcelario comenzó el pasado viernes 24 de abril una nueva recorrida por centros penitenciarios como parte de su trabajo de control parlamentario. La primera de estas rondas sería en el mayor complejo penitenciario del país, el ex ComCar de Santiago Vázquez. Un complejo de unidades penitenciarias que en setiembre de este año cumplirá 40 años de funcionamiento y que registra un nivel de hacinamiento crítico representativo de la mayoría de los centros de reclusión distribuidos por todo el país.

Dada la importancia que reviste, por ser el centro más poblado, fue una buena medida comenzar la recorrida por el mismo para conocer los principales problemas que sufre el sistema.

Acompañados por la directora del INR, Dra. Ana Juanche, la visita comenzó con una puesta a punto de lo proyectado para iniciar el 1º de junio con la puesta en práctica de una batería de medidas, a saber: la descentralización de las cocinas (una por cada unidad del complejo), refaccionamiento de todos los salones de visita junto con la generación de las unidades educativas en cada una de las unidades que integran este complejo. 

Un conjunto de obras que apuntan a la descentralización como una forma de mejorar los servicios y el control de los mismos. Según lo expresado por Ana Juanche, las obras insumirán un plazo de 37 semanas aproximadamente.

Mientras tanto…

Recorriendo quintas con el diputado Gabriel Gianoli
En tanto se realizan esas obras la gestión se  sostiene con ingenio y voluntad de un equipazo  de dirección liderado por el Crio. Chaves. Es de  estricta justicia mencionarlo porque ha sido  capaz de incidir en sus subalternos al punto de  contagiar una impronta que empieza a ser un  sello de identidad propio de este centro.

Es que en Alejandro Chaves hemos encontrado  antes que a un policía a un ser humano que es capaz de ponerse en el lugar del otro para comprender sus problemas y atenderlos en procura de brindar soluciones. Por supuesto que esa humanidad que trasmite la complementa muy bien con una profesionalidad que no le inhibe para hacer de su dirección una a destacar como corresponde.

  
Junto a Bettiana Díaz y Crio. A. Chaves
Fue un aliado incondicional que contribuyó para hacer una realidad la mejora de los baños públicos, la inauguración de un espacio de juegos para niños y la celebrada mejoría en la gestión de la revisoría del centro penitenciario. Una tríada de medidas que han contribuido a mejorar el clima desde el ingreso mismo al establecimiento, haciendo que las familias transmitan esa mejoría hacia adentro con una lógica consecuencia de mejora también del clima interno. Junto a esas primeras iniciativas la incorporación de carritos para aliviar el traslado de los paquetes, ha generado muy buenas reacciones también.

¡Vaya si mejoran el ambiente esos pequeños gestos! 


Un centro de reclusión es un universo en permanente tensión, mucho más si se trata del más poblado del país. Ese pulso interno está permanentemente poniendo a prueba al sistema. Es necesario entonces administrar “el mientras tanto”, pues no hay tregua posible que permita esperar el fin de las obras proyectadas. Hay que seguir administrando y gestionando esa pulsión permanente. Para ello, este equipo de dirección ha permeado su impronta en otros oficiales que dirigen las diferentes unidades empezando una serie de cambios que generan oportunidades con lo que se tiene a mano.

Acceso al Módulo 11, uno de los más complejos 

Deporte, huertas y celdas abiertas

Como cuando lanzamos una piedra al agua y se generan círculos concéntricos, así se está gestionando esta cárcel para mitigar los efectos del hacinamiento. La realidad nos mostró celdas que rebasan su capacidad en una clara y representativa señal del principal problema que sufre todo el sistema. Pero, hay una alternativa que permite compensar la falta de locaciones y es generar oportunidades. Pequeños actos que mantengan ocupados a los internos durante el día y que la celda sea utilizada solo como dormitorio. Así es como se ha empezado a replicar una gestión que, con ingenio y voluntad, administra un tercio de la población total del complejo (1600 internos) con excelentes resultados.

Los basurales se convirtieron en huertas

Viejos basurales convertidos en prolíficas huertas, bañados recuperados y convertidos en áreas deportivas, espacios destruidos y abandonados que hoy lucen remodelados para visitas, son tan solo una muestra de una forma de gestionar la privación de libertad con las puertas de las celdas abiertas y la población ocupada en diferentes tareas.

Los módulos 1, 2 y 3 son el comienzo de una larga tarea que empieza a contagiar a todo el centro penitenciario. Porque el modelo impuesto en esos módulos es un espejo en el que el resto del complejo aspira mirarse en el corto plazo y así lo entendieron los equipos penitenciarios que administran las otras unidades. De manera lenta pero sostenida, con ingenio y voluntad de todos los participantes, se empieza a ver una salida posible al enorme problema de la superpoblación penitenciaria.

Uno de los varios invernáculos del complejo
Las oportunidades están cuando a las mismas  se las descubre usando el ingenio y poniendo  voluntad. El viejo ComCar - que transcurre su  cuarta década de existencia - está empezando  a  cambiar su cara con espacios recuperados,  donde los basurales se transforman en huertas  y  las ratas, viejas habitantes del lugar, ya no se  pasean libremente por el lugar. Los murales  sustituyen el gris monótono de las paredes, la  limpieza invita a su mantenimiento, los espacios verdes piden pista y el trabajo empieza a ser una constante en cualquier rincón que se mire.

Un bañado reconvertido en área deportiva

Falta mucho todavía, es cierto. No todo lo que acá expreso es apreciado por todos los internos ni se da en todo el complejo. Hay un modelo en marcha que hoy representa un tercio del total de la población interna. Un tercio que irá creciendo como crecen los círculos concéntricos en el agua.

Con pasos cortos, pero bien dirigidos…

Graciela

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