No hay muertes más importantes que otras, mucho menos las que pudieron evitarse con un poco de empatía y solidaridad. Ya sea por la egoísta necesidad de hacerse de un bien o dinero, o por llevar encima un gorro o camiseta del equipo rival. Ninguna razón justifica arrebatarle la vida a nadie, mucho menos convertirse en el brazo ejecutor de una enfermedad que nos sacude cada vez con más crueldad.
Las circunstancias de la muerte de Héctor da Cunha frente a su esposa e hijo tras un partido entre Cerro y Peñarol, llevaron a que esta injustificada acción se convirtiera en un símbolo de lo que no queremos para ninguna persona en nuestro país. Por ello es que la Ley 18.263 consagró ese día como el Día Nacional de la NO Violencia en el Uruguay.
Un día para la reflexión y sensibilización de la ciudadanía sobre episodios de violencia que afectan a la sociedad, dejando heridas que son difíciles de sanar.
Hoy contamos con la presencia de familiares de Héctor da Cunha junto a los colectivos de ASFAVIDE – Asociacion de Familiares y Víctimas de la Delincuencia y Familias Presentes, que representan a quienes han sufrido la violencia de cerca y que a pesar del dolor padecido trabajan para desterrarla de nuestra sociedad.
Héctor era trabajador de COETC, varios de sus compañeros de trabajo -que integran el sindicato de ASCOT- pusieron su foto pegada en algunas ventanillas de los ómnibus de la línea en la que trabajaba, en testimonio de aquella pérdida tan sufrida. Una pérdida que pronto se convertiría en una consigna contra la violencia. Esa misma violencia que un día le arrebató la vida.
En una entrevista que le hicieran hace unos años a su hijo Damián, este dijo:
“Lo que pasó con mi padre me marcó de por vida pero no me hizo peor persona. Jamás le desearía pasar por algo así a alguien”.
¡Qué maravilla!“...no me hizo peor persona…"
Con esa afirmación selló el verdadero sentido a esta fecha nacional que convirtió a todos los 11 de marzo en el Día Nacional de la NO VIOLENCIA.
Este año, ADEMU se sumó a trabajar por una convivencia armónica y pacífica en procura del pleno ejercicio de los derechos y contra toda forma de violencia.
Por supuesto que no alcanza con que una norma lo disponga si no somos capaces de transformar esa fuerza negativa (que representa la violencia), en algo positivo; si no somos capaces de convencernos que hay otros caminos antes que llegar al peor desenlace para la resolución de nuestras diferencias.
Vivimos tiempos violentos, donde la guerra se abre paso como primera salida y la diplomacia cede espacio a la lucha encarnizada que se cobra víctimas inocentes de toda culpa.
Nuestro país abriga una rica trayectoria política donde, a pesar de las diferencias ideológicas, supimos construir caminos de entendimiento al punto de ser un faro de democracia y republicanismo para la región y el mundo. Esa trayectoria debe ser el fundamento principal que nos arrope y permita avanzar en la construcción de una sociedad menos violenta. Pero claro, no alcanza con decirlo si no somos capaces de dar señales claras en ese sentido.
Por eso es que hay que dejar atrás los personalismos, los fanatismos de todo tipo, para concentrarnos en ser más humanos a la hora de relacionarnos con el prójimo. A pesar del retroceso notorio de nuestra civilización que lejos de dar ejemplos en tal sentido parece dispuesta a promover la desaparición de la raza humana con guerras inentendibles para el común de las personas. Guerras por recursos que nos pertenecen a toda la humanidad y no solo a unos pocos, en suma, por querer seguir acumulando riquezas como si fuéramos inmortales.
La vida es corta, demasiado corta como para vivirla con miedo; miedo a una violencia que puede arrebatárnosla sin otro fundamento que el egoísmo. Ya ni siquiera por el mero instinto de supervivencia, mucho menos de autodefensa. Nos arrebatan la vida por la ambición de tener, de hacerse de la victoria o por mera saña.
Abrigo la esperanza de que la humanidad que nos caracterizó desde siempre aflore y saque a relucir sus mejores hábitos.
Solo el diálogo y la solidaridad podrán construir ese país que soñamos.
Un país donde no haya lugar para ninguna violencia.
Sr. Presidente, queremos honrar a Héctor y a todas las víctimas, pero ese día llegará cuando todos cumplamos con lo que establece la ley 18.263.
18 de marzo de 2026
Ley N° 18263
DIA NACIONAL DE LA NO VIOLENCIA
Promulgación: 04/04/2008
Publicación: 14/04/2008
- Registro Nacional de Leyes y Decretos:
- Tomo: 1
- Semestre: 1
- Año: 2008
- Página: 796
Artículo 1
Declárase el día once de marzo de cada año "Día Nacional de la No Violencia". (*)
(*)Notas:
Ver en esta norma, artículo: 2.
Artículo 2
En la fecha referida en el artículo anterior, el Poder Ejecutivo y la Administración Nacional de Educación Pública dispondrán acciones públicas orientadas a promover la reflexión y sensibilización de la ciudadanía respecto a los episodios de violencia que, en todas sus expresiones, afectan a nuestra sociedad.
Artículo 3
A efectos de lo dispuesto precedentemente, las autoridades públicas podrán requerir la colaboración de los medios de comunicación masiva para la difusión de los eventos que se realizaren en cumplimiento de la presente ley.
TABARE VAZQUEZ - MARIA SIMON - DAISY TOURNE - GONZALO FERNANDEZ - DANILO ASTORI - JOSE BAYARDI - VICTOR ROSSI - DANIEL MARTINEZ - EDUARDO BONOMI - MARIA JULIA MUÑOZ - ERNESTO AGAZZI - HECTOR LESCANO - CARLOS COLACCE - MARINA ARISMENDI
Fuente: Banco de Datos de IMPO

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