domingo, 5 de abril de 2026

Cosas simples, pero revolucionarias…


La fila es larga tanto como la espera, los paquetes hacen parte de una geografía que rompe los ojos y hace más grande esa distancia entre el afuera y el adentro. Familias enteras que esperan por ingresar al recinto penitenciario más poblado de todo el sistema sufren los inconvenientes asociados a las fallas estructurales de un sistema que no acompañó el exponencial crecimiento de su población. La espera es angustiante, los niños se impacientan y eso es motivo de preocupación adicional para el resto. Los ojos brillosos de un anciano denotan la tristeza que le provoca aquella espera. Y los paquetes… una interminable combinación de alimentos y elementos de higiene que sufren las limitaciones reglamentarias que bordean la frontera entre lo permitido y lo prohibido. Una línea muy delgada que se corta si no tiene asociada una mínima dosis de humanidad en el ambiente. Paquetes, grandes o chicos, donde la dignidad pesa demasiado y a los que había que alivianar con un poco de empatía. Así llegaron unos carritos de supermercado, como un pequeño gesto, simple pero revolucionario…

Cosas simples, pero revolucionarias…

La fila es larga tanto como la espera, los paquetes hacen parte de una geografía que rompe los ojos y hace más grande esa distancia entre el...